sábado, 9 de septiembre de 2017

THE NET

Angela es una analista en informática que vive de tras de un simple ordenador, su vida gira en torno a éste, no tiene vida social.

EL trabajo de Angela es detectar virus y asuntos fuera de lo legal en los sistemas.

 Esta rutina se convierte en una tortura para ella cuando descubre que un programa beta un peculiar símbolo, se trataba del símbolo π (pi) ubicado en la esquina inferior derecha del programa, esto permite que el usuario acceda a datos secretos gubernamentales y del militares.

A partir de ese hecho, la vida de Angela comienza a estar en peligro. Los criminales a los cuales Angela descubre utilizan la red informática internacional para eliminar su identidad real del ordenador y reemplazarla por otra que tiene antecedentes que dejan bastante que desear.

Esto hechos dan a conocer hasta donde ha podido llegar la tecnología, un simple "clik" podría cambiar por completo nuestra vida para bien o para mal. 

Ésta película lleva a la crítica la seguridad de los sistemas de información y a reflexionar: si es bueno para nosotros tener toda nuestra vida almacenada en Internet.

cuyo principal mérito es su trasfondo reflexivo sobre los peligros y los alcances del terrorismo cibernético, sobre el poder de la información caída en malas manos y sobre cómo el avance tecnológico en muchas ocasiones se torna un problema muy serio. Todo ello en el marco histórico contextual donde las redes digitales recién estaban en sus albores.

Claro que además estamos en presencia de una cinta que goza en general de saludable ritmo narrativo, que posee una sólida y correcta interpretación de Sandra Bullock, y que tiene un argumento que allá por 1995 nos abría un horizonte sobre los alcances de los trámites online cuando todo el tema de internet estaba recién en pañales.

Obviamente que tiene baches en el argumento, que los actores que hacen de villanos no convencen nunca, que hay situaciones inverosímiles que ni siquiera los mejores piratas del ciberespacio podrían realizar y que el filme por allí se torna tedioso de tanto vericueto digital y tantas redundantes persecuciones que hacen inevitablemente perder intensidad en sus circunstancias. 

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